
Estuve en la estancia durante largo tiempo contemplándola. Estaba solitaria, vacías las sillas a su alrededor, vacíos los platos sobre ella, tristemente vacías de alegría las copas esperando el calor y el amor del vino que no vino. Solitaria y vacía ella, sólo tal vez llena de la espera. Algún tiempo contemplé su esperar, tomando con mis ojos el manjar de la nada que rebosaban sus platos. Bebí también el vino del vacío de sus copas. Tal vez al final llegara la noche, asimismo triste, solitaria y hambrienta.
Mesa puesta a la espera de comensales. Parece que tardan. La comida se mantiene caliente en la cocina... esperemos que la pasta no se pase.
ResponderEliminarRenatus